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aromarketing¿Les ha sucedido que cuando huelen a zacate recién cortado –sobre todo en esta época-, inmediatamente se regresan varios años en el tiempo y recuerdan cuando salían a jugar en las plazas y canchas del colegio a punto de estar en vacaciones? O cuando olemos unas galletas en el horno sentimos una brisa casi sublime que nos recuerda a nuestra niñez? O el olor a muñeca nueva en su cajita les recuerda la emoción de despertar y ver los regalos debajo del árbol navideño?.  Creo que es una experiencia que ha todos nos pasa y además, que todos valoramos.  Muy bien lo representa el equipo productor de Ratatouille (película de Pixar- Disney), cuando el famoso crítico de comida retrocede en el tiempo, todo por olfatear un delicioso platillo que le recordó cuando su mamá se lo preparaba.

Pues todos estos acontecimientos tienen una explicación química detrás: el sistema olfativo es una de las estructuras del sistema límbico, el cual es una red de estructuras conectadas entre sí y ubicadas muy cerca de la parte media del sistema nervioso central.  Estas estructuras trabajan para tener un efecto en un amplio rango de comportamientos, los cuales incluyen emociones, motivación y memoria.  Con solo percibir un aroma, podemos sentirnos de inmediato relajados, en calma, estimulados, seducidos.  De ahí que el sentido del olfato se le llame el sentido que tiene memoria.  El funcionamiento de la memoria olfativa es tan potente, que los primeros recuerdos olfativos que rememoran la infancia son los más fuertes en su capacidad de traer emociones agradables, y también son los más fáciles de reactivar.

Cuando percibimos un olor, lo que estamos sintiendo son las “moléculas odorantes”, los cuales son compuestos volátiles, que viajan a través del aire hasta que llegan y son detectadas por los receptores sensoriales (quimioreceptores de los cuales poseemos aproximadamente 347).  Una vez estas moléculas son detectadas, se desencadena una serie de señales eléctricas que se convierten en la percepción de un olor en particular.

Recientes investigaciones han demostrado que incluso la intensidad del olor se ve modificada según la fuerza relativa del enlace químico que se forma entre las proteínas que constituyen los receptores olfativos y la molécula odorante; o incluso algunos enantiómeros (formas diferentes de la misma molécula, cada una imagen especular de la otra) poseen olores diferentes.

Precisamente por este poder del sentido olfativo, de recordar y de hacernos sentir de diferentes maneras, en tiempos recientes, ha convergido el maravilloso sentido del olfato, con los negocios.  Dicha “fusión” se ha denominado Marketing Aromático (o sensor branding).  El cual consiste en el estudio, desarrollo y aplicación de aromas que puedan incidir en la decisión de compra del consumidor, logrando por medio de aplicaciones en productos; suscitar emociones en las personas.

Esta estrategia nace de un estudio realizado en la Universidad de Rockefeller en Estados Unidos, en el cuál se demostró que, en relación a las capacidades del recuerdo, el ser humano puede recordar un 35% de lo huele, 5% de lo que ve y 2% de lo que oye. 

Cómo puede ver, la química se encuentra en todos lados, y su unión con los negocios es cada vez más fuerte.  Desde INNOVAQUÍM, podemos asesorarles sobre este interesante campo.  Feliz semana!

Fuentes:

www.quimica2011.es

www.territoriocreativo.es

www.aromamarketing.es

http://www.altonivel.com.mx

http://blog.brainstormer.es

 

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